Con un rendimiento que fue de mayor a menor, Messi aparece entre las decepciones del Mundial.
Foto: AFP
En la Copa del Mundo de 2010, quien quería ver a Lionel Messi, Cristiano Ronaldo, Kaká y Wayne Rooney, tuvo que contentarse con Wesley Sneijder, David Villa, Thomas Müller, Luis Suárez y Diego Forlán. Con la falta de brillo de las principales estrellas del fútbol, el Mundial creó héroes inesperados y alteró la jerarquía tradicional del mundo del balón.
Entre Kaká, Cristiano Ronaldo y Messi, electos los mejores jugadores del mundo respectivamente en 2007, 2008 y 2009, y Rooney, autor de 34 goles en la última temporada, sólo el portugués sacudió las redes en Sudáfrica. Y fue sólo una vez, de forma fortuita, en el 7-0 sobre Corea del Norte.
Después, poco se vio del atacante que llegó a la Copa con el aval de haber marcado 26 goles en 29 partidos de la Liga española para el Real Madrid. También perjudicado por la postura defensiva implantada por el técnico Carlos Queiroz, el astro se despidió en los octavos de final con una derrota por 1-0 frente a España.
Gran figura del Barcelona, Messi no puede ser acusado de falta de iniciativa. Sin esconderse en los partidos de Argentina, ejecutó 30 remates (15 en dirección al gol), pero sus disparos se empecinaron en no entrar. Paradójicamente, venía de llevarse la Bota de Oro europea en la temporada 2009/10 tras marcar 34 goles sólo en la Liga española.
En la primera fase, el delantero disimuló la falta de goles con grandes jugadas individuales. Reconociendo su esfuerzo, la FIFA lo preseleccionó entre los diez mejores jugadores del torneo, pero en la instancia de cuartos de final naufragó junto a Argentina, que cayó humillada al perder 4-0 con Alemania. Al final, dejó África con 337 pases intentados (un 72% correctos), pero sólo dos terminaron en gol, uno más en la comparación con Cristiano Ronaldo.
Las actuaciones decepcionantes de los astros también incluyeron a Kaká. Principal esperanza de la selección brasileña, se destacó en algunos contraataques, distribuyendo tres asistencias. Sin embargo, no pudo anotar ni un gol.
El limitado estado físico condicionó el rendimiento del brasileño y explica de algún modo su bajo rendimiento. El médico del equipo, José Luis Runco, admitió que, debido a una contusión en el músculo aductor, el jugador del Real Madrid sólo pudo aprovechar un 85% de su potencial.
Gran rival de Messi y Cristiano Ronaldo en la pelea por el puesto de artillero europeo en 2009/10, Rooney tuvo una actuación aún peor que sus colegas. Tras acumular apenas 13 remates en el torneo, se despidió en octavos de final (Alemania venció a su país por 4-1) y sin goles. De los 151 pases que dio, sólo un 62% fueron correctos y ninguno representó una asistencia.
Así como Kaká, el jugador de Manchester United puede presentar un justificativo: cuando vivía probablemente el mejor momento de su carrera, se torció el tobillo derecho con cierta gravedad y estuvo un mes alejado de las canchas, retornando sin el mismo ritmo en el inicio de mayo.
Con las estrellas apagadas, otros nombres asumieron el protagonismo de la Copa. Algunos de ellos ya eran bastante conocidos aún antes del torneo, pero consiguieron afirmarse en la elite del fútbol mundial, como Sneijder y Villa. Otros, más jóvenes, no decepcionaron en sus primeros Mundiales, tales los casos de Müller y Suárez.
Candidato a mejor jugador de la Copa, premio que acabaría en las manos del delantero uruguayo Diego Forlán, Sneijder ya había brillado durante toda la temporada con el Inter de Milán, con el cual conquistó todos los títulos disputados: Champions League, campeonato italiano y Copa de Italia. Durante ese periodo, se destacó más por las asistencias (13) que por los goles marcados (ocho).
En Sudáfrica, el volante consiguió ser aún más decisivo, mostrando un verdadero instinto de goleador. Con cinco tantos y como conductor el equipo, el número 10 llevó a Holanda hasta la final.
Autor de 27 goles en la última temporada con Valencia, David Villa fue transferido al Barcelona a pocos días del inicio del Mundial. En Sudáfrica, justificó los 40 millones de euros pagados por el club catalán y siguió haciendo lo que más sabe: colocar el balón en las redes de los adversarios.
En la Copa, cinco de los siete goles obtenidos por España fueron del atacante, que incluso dio un pase preciso para que Andrés Iniesta marcara contra Chile. El artillero brilló inclusive cuando le tocó jugador más retrasado y abierto por el flanco izquierdo, mientras Fernando Torres era titular.
Los otros dos figuras destacadas de la competición pueden ser consideradas sorpresas. Thomas Müller, apuntado el mejor jugador joven del Mundial, jamás había sido convocado para Alemania hasta marzo pasado. Desde entonces, disputó ocho partidos y marcó cinco goles, todos en la Copa.
El volante, de 20 años, también se anotó con tres asistencias, siendo el líder de esa estadística en el torneo. De ese modo, confirmó la gran temporada realizada por el Bayern Munich, la primera en la que fue titular del equipo, donde anotó 19 conquistas.
De Uruguay, un jugador que también era figura, en su equipo presentó un nivel semejante al juego de su país. Artillero del campeonato holandés pasado con 35 goles en 33 partidas, Luis Suárez marcó otros tres en suelo sudafricano.
Completo, el joven sumó dos asistencias y se convirtió en héroe por su "habilidad" para utilizar las manos: en una jugada digna de voley, impidió el gol de Ghana a los 15 minutos del segundo tiempo de prórroga del partido por cuartos de final. Como Asamoah Gyan falló el penal, el pase a semis se definió por penales y allí los uruguayos se quedaron con el triunfo.
Para cerrar, Diego Forlán merece una mención especial. Elegido por los periodistas acreditados como el mejor jugador de la Copa, compartió el rol de máximo artillero con Müller, Villa y Sneijder. A los 31 años, fue figura incluso jugando más retrasado, por lo que redondeó un torneo como goleador y mostrando atributos más que interesantes como armador.
- Terra

Foto: Getty Images 










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