Chile ganó en el último minuto.
Foto: Miguel Angel Bustamante Oré/Terra
Hoy las dos selecciones se vieron obligadas a cambiar nombres, pero sin salirse del esquema táctico y por obligación, para evitar cualquier tipo de amonestación y guardar a sus mejores hombres para los cuartos de final.
Chile salió a la cancha con calma, Perú a esperar con cinco hombres en el fondo y una linea de tres por delante de ellos, era fácil reconocer el esquema de juego que pretendía Markarian, aguantar y buscar la explosión de sus delanteros e pelotazos largos, que llegaron a causar problemas en el fondo de La Roja.
Con una mayoría de público a su favor en el estadio Malvinas Argentinas de Mendoza, los dirigidos por Borghi buscaron rápidamente el toque, velocidad y explosión por las bandas. Beausejour y Fierro le dieron profundidad a Chile, pero faltó tiza, faltó el ultimo toque para llegar al gol.
Ojo, que Perú también tuvo de las suyas, llego con peligro- pero por muchas desatenciones de los hombres del fondo chileno, e especial Jara que se equivoco en el cierre y pases en un par de ocasiones. Tendrán que mejorar, ya que lo que viene será candela y sin margen de errores, si se quiere soñar con la Copa.
Dije que se jugó un partido clásico entre Chile-Perú, con las pulsaciones a mil por segundo y se vio en la expulsión de Carmona y Beausejour, que se pierde el partido de cuartos. Tras las bajas se abrió la cancha, mejor para Chile, mientras Perú se arropó más en el fondo y Borghi tiraba más de hombres ofensivos a la cancha para poder llegar cn mas peligro al arco de Libman.
Los minutos pasaban, agonizaba el partido, Suazo y Sánchez sin puntería, el juego aéreo no existió para los de Borghi, fue flojo en esa categoría, los centros llegaban cortos y cuando pasaba la pelota no aprovechaban los espacios, como lo que le sucedió a Jiménez.
El milagro llegó, sobre la hora del partido, córner para Chile, aparece Waldo Ponce y reventó el estadio de Mendoza. Chile gano con lo justo, es primero del grupo, pero hay que ajustar un poco el equipo, recuperar energías y no llegar hasta el último minuto y terminar con la numero cinco en la garganta. Hay plantel para mas.
Terra USA/Luis Omar Tapia
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